sábado, 14 de junio de 2014

COMUNICACIÓN PERSUASIVA: Manejo de objeciones

MANEJO DE OBJECIONES
http://www.crecenegocios.com/el-manejo-de-objeciones/

El manejo de objeciones es una etapa del proceso de ventas en donde, luego de haber presentado un producto a un cliente potencial, se hace frente a las posibles objeciones que éste pueda realizar.
El manejo de objeciones también se define como la capacidad que tiene un vendedor para hacer frente a las objeciones que puede presentar un cliente potencial al momento de tratar de venderle un producto.
Un ejemplo de una objeción puede ser cuando un cliente potencial nos dice que el producto que le estamos ofreciendo lo ha visto en la competencia a un menor precio, o que éste no cuenta con una determinada característica que a él le gustaría que tuviera.



 Toda vez que intentemos vender nuestro producto, siempre existirán objeciones pues no existe el producto perfecto ante los ojos del consumidor.
Puede haber objeciones:
  • Precio: cuando el cliente no reúne las exigencias de orden económico.
  • Producto: cuando el cliente se resiste a cambiar el producto o la marca que usualmente compra, el producto no está dentro de sus prioridades de compra, o el cliente no encuentra razones suficientes para realizar la comprar.
  • Empresa: cuando el cliente no confía en el negocio o empresa al cual representamos.
  • Rrespaldo y soporte del producto: cuando no está conforme con los servicios de post venta que le ofrecemos.
  • Vendedor: cuando el cliente no confía en la persona que le ofrece el producto.


Todas estas objeciones son manejables, menos las referidas al vendedor, en donde lo único que nos queda es sustituir al vendedor en dicha relación.
Dentro de las objeciones podemos definir dos tipos:
  • Dudas: se dan cuando el cliente da objeciones, pero aún así, está interesado en el producto o servicio.
  • Excusas: se dan como pretexto para no realizar la compra, en ese caso debemos poner punto final a la presentación o entrevista de venta pues, en caso contrario, estaríamos perdiendo el tiempo.


Cómo lidiar con las objeciones
Ahora veamos algunos consejos y estrategias para hacer frente las posibles objeciones que pudieran surgir:
  • Antes que nada debemos prepararnos bien, antes de presentar nuestro producto o entrevistarnos con el cliente, debemos conocer bien a nuestro producto, conocer sus puntos fuertes y débiles, tratar de prever las posibles objeciones que nos puedan hacer, y tener listas de antemano las posibles respuestas que podríamos brindar.
  • Ante una objeción, debemos controlarnos y mantener la calma, nunca debemos polemizar ni discutir con el cliente, debemos recordar que una objeción no es una invitación a polemizar, sino que puede ser un reclamo vedado del cliente para que le brindemos más información.
  • Ante una objeción, mantener siempre una actitud tranquila y de diálogo, sin perder la disposición de brindar mayor información, siempre procurando que el cliente gane confianza, para lograr ello, debemos sustituir el afán de vender por el deseo de servir al cliente.
  • Ante una objeción, asentir la objeción, darle la razón al cliente, y luego revertir el comentario, buscando rápidamente una ventaja que pueda contrarrestar su argumento; o, en todo caso, asentir la objeción, y luego brindarle información sobre un nuevo aspecto, procurando que el cliente acepte la nueva propuesta.
  • Hecha la objeción, podemos optar por pedirle al cliente más explicaciones, interrogarlo sobre el particular, procurando conocer sus razones; de ese modo, no sólo obtenemos información que nos permita adaptar la presentación o entrevista al cliente, sino que también, humanizamos la relación, pues demostramos interés por sus opiniones.
  • Una estrategia ante una objeción puede ser demorar la respuesta, hay clientes que objetan desde el inicio del contacto sin contar con toda la información, en esos casos, podemos hacer un comentario como el siguiente: “su objeción es interesante, pero permítame explicarle algo que aún no le he comentado…”.
  • http://www.altonivel.com.mx/37469-como-manejar-las-objeciones-de-tus-clientes.html
  • Otra estrategia puede ser ignorar la objeción, aunque esta estrategia solo es válida cuando el cliente pretende ponernos en una situación ridícula para lucirse frente a sus compañeros, o cuando muestra una conducta y comentarios a todas luces groseros; en ese caso, debemos interrumpirles, y luego continuar con la presentación o explicación como si no hubiera tenido lugar su comentario.
  • Y, por último, debemos ser amable por encima de las circunstancias, si se tuviera que negar algún comentario equivocado u ofensivo, debemos hacerlo cortésmente, y decirle al cliente que su opinión es respetable, pero quizá no compartida por otros clientes.


COMUNICACIÓN PERSUASIVA: Argumentos persuasivos



La comunicación persuasiva


Es la intención consciente de un individuo por cambiar la conducta de otro individuo o grupo de éstos mediante el uso de algún mensaje.
Se considera también a la comunicación persuasiva como la intención consciente por modificar el pensamiento y la acción, manipulando los móviles de los hombres hacia fines predeterminados.
Las múltiples técnicas de persuasión dependen mucho de quien las utilice, y solo están limitadas por los medios de comunicación y algunas restricciones legales.
Una de las técnicas elementales, utilizada de la aparición de la publicidad, es la repetición del mensaje, con esto se logra captar la atención del cliente potencial. Es frecuente encontrar el mismo anuncio que se puede ver o escuchar en televisión, la radio, periódicos y revistas, tanto locales como nacionales e internacionales, además de aparecer en vallas publicitarias, folletos o a la entrada de las tiendas.

Este modelo resultó ser el más útil para diseñar una estrategia de comunicación:


 

Resulta interesante el hecho de descubrir que estas organizaciones utilizan este método comunicativo.
Estos son algunos de los mecanismos de convencimiento que utilizan:
Pensadores: Para atraer a este tipo de individuos se utiliza un acercamiento intelectual. Se les muestran fotografías de personajes famosos participando en conferencias o a filósofos discutiendo sobre una amplia variedad de temas de interés, para dar la impresión de que éstos apoyan al grupo.
Emotivos: Estos individuos siempre responden bien a un acercamiento amable y cariñoso por parte de los miembros. Se les pone de relieve el bienestar emocional y el aspecto familiar del grupo, se les habla del amor que transmite el grupo y de la falta de amor que hay en el mundo.
Activos: A estos individuos les agradan los desafíos y buscan el triunfo en muchos aspectos de su vida, se preocupan de temas como la miseria, las guerras o el sufrimiento. A ellos se les enfoca el discurso de manera que crean que los objetivos principales del grupo son eliminar estas injusticias.
Creyentes: Se concentran en la búsqueda de Dios o de un significado espiritual para sus vidas, relatan sus experiencias espirituales: sueños, visiones, revelaciones. Estas personas suelen estar abiertas “de par en par”, y se reclutan a si mismos. El grupo o tiene más compartir sus “testimonios” para convencerlos de que Dios fue quien los llevó hasta ellos.


En un escrito persuasivo o de argumentación

Lo que se intenta es convencer a los demás para que estén de acuerdo con la situación planteada, para que compartan nuestros valores y acepten nuestras razones y nuestras conclusiones; o sea, para que adopten nuestra forma de pensar.
Elementos para la elaboración una buena argumentación:
  • Exposición de los hechos que den soporte a la argumentación.
  • Exponer con claridad los valores relevantes (perspectiva).
  • Priorizar, editar y secuenciar los hechos y los valores en función de su importancia para la argumentación.
  • Formular y reforzar las conclusiones.
  • "Persuadir" al lector de que tus conclusiones se basan en hechos confirmados y valores compartidos.
  • Tener confianza para comunicarse "persuasivamente" por escrito.
Estrategias para conseguir escribir una buena argumentación:
Plantear el problema con tus propias palabras.
Pensar en las cuestiones planteadas en el trabajo mientras se lee y se realiza la labor de búsqueda de información.
  • Determinar los hechos.
  • Buscar las fuentes que respalden la veracidad de los hechos (así como mayor información).
  • Determinar si hay prejuicios y valores que tiñen la argumentación o la exposición de los hechos.
  • ¿Qué opinión te merecen los argumentos esgrimidos por el autor? (en caso que se esté analizando la argumentación realizada por otra persona)
Hacer una lista de los hechos y clasificarlos por orden de relevancia, corregir y descartar de la lista, etc.
Preguntarse: "¿Qué falta?"
¿Cuáles son los "temas candentes" en relación al tema?
Hacer una lista de los posibles sentimientos o reacciones emocionales en relación al tema, para su uso subsiguiente.
¡Empezar a escribir el borrador! (remitirse a: Cómo escribir ensayos: ideas básicas)
Empezar ajustándose al máximo a las lecturas e investigación realizadas.
En esta fase no hay que preocuparse por la corrección gramatical u ortográfica.
  • Escribir el primer párrafo:
  • Introducir el tema.
  • ¡Informar al lector de tu punto de vista!
  • ¡Incitar al lector para que siga leyendo hasta el final!
  • Centrarse en los tres puntos principales a desarrollar.
  • Decidir cómo enlazar un párrafo con el siguiente:
  • Mantener una voz propia.
  • Citar las fuentes de las autoridades en la materia.
  • Concentrarse en el propio punto de vista a lo largo del ensayo.
  • Centrarse en los argumentos lógicos.
  • No adelantar conclusiones en el momento en que se desarrollan los argumentos, esperar hasta el final.
  • Conclusión
Hacer un resumen y concluir la argumentación.
Remitirse al primer párrafo inicial así como a los puntos principales.
  • ¿La conclusión reafirma las ideas principales?
  • ¿Refleja la sucesión y la importancia de los argumentos?
  • ¿Es una conclusión lógica a partir de los argumentos?