jueves, 5 de abril de 2018

Historia del Canada y el Quebec de 1750 a 1770.

Expansión británica en Ohio 1754.
Se conoce como guerra franco-india (1754-1763) a la parte de la guerra de los Siete Años desarrollada en América del Norte.
El nombre se refiere a los dos principales enemigos a los que se enfrentaron los británicos: franceses y distintas tribus de nativos americanos. También es conocida como guerra de la Conquista en Canadá. Este fue el cuarto conflicto colonial entre Francia y Gran Bretaña.
La guerra fue el resultado de las tensiones entre británicos y franceses debidas principalmente a las pretensiones expansionistas de las colonias de ambos países.
También entraron en juego cuestiones como los conflictos entre los nativos, los cuales se vieron obligados a pedir protección a uno u otro imperio colonial.
En Europa, María Teresa I de Austria decidió recuperar Silesia, la cual estaba en manos de Prusia desde la Guerra de Sucesión Austríaca. En el Viejo Mundo, la guerra comenzó en otoño cuando Federico II el Grande de Prusia decidió adelantarse a Austria.
En Norteamérica el primer ataque británico se produjo en mayo de 1754. La contienda se desarrolló durante 9 años, en un principio con claro predominio francés, aunque el resultado final le fue favorable a Gran Bretaña al conquistar Canadá.
La paz se alcanzó con el Tratado de París el 10 de febrero y supuso la pérdida de todas las posesiones continentales francesas ya que tuvo que ceder Luisiana a España en compensación por la pérdida de Florida en manos de los británicos.
Motivos territoriales y religiosos.
A principios del siglo XVIII la población de las colonias británicas de Norteamérica no superaba los 250.000 habitantes, lo que es un número muy reducido si lo comparamos con los 8 millones de habitantes en la Sudamérica española.
Sin embargo, a lo largo de la primera mitad de ese siglo, la población aumentó rápidamente gracias a la masiva llegada de europeos (sobre todo escoceses) y esclavos africanos (se calcula que llegaron más de 250.000 esclavos en esos años). Esto empujó a que las colonias británicas, que hasta ese momento se limitaban a la franja costera, necesitasen expandirse. Se creó la colonia de Georgia al sur, fronterizo con la Florida española.
Los franceses también se habían instalado en Norteamérica, aunque sus dominios allí no estaban del todo consolidados ya que eran demasiado extensos para una población de unos 70.000 habitantes.
Pese a ello, consiguieron expandirse ocupando todo el Quebec, los Grandes Lagos y llegaron hasta Luisiana, creando así una barrera que impedía la expansión británica hacia el norte y hacia el oeste. Todo este territorio era controlado a través de una gran cantidad de fuertes repartidos en las zonas fronterizas y con escasas ciudades.
Ambos imperios coloniales, por tanto, chocaron en la vasta región que comprendía desde los Montes Apalaches al río Misisipi y desde los Grandes Lagos al golfo de México.
La zona de mayor conflicto era el conocido como territorio del Ohio o valle del Ohio, una región al sur de los Grandes Lagos que comprendía gran parte de los actuales estados de Ohio, Pensilvania y Virginia Occidental. Este territorio, fue poco a poco ocupado por los franceses a principios de la década de 1750 mediante la construcción de varios fuertes.
Religiosos
Los conflictos religiosos llevaban más de dos siglos azotando Europa desde la reforma protestante.
El altercado, aunque no tan abiertamente se trasladó a las colonias en Norteamérica. La mayor parte de los colonos británicos eran protestantes. Había tanto seguidores de la fe oficial anglicana como otros reformistas que, huyendo de la persecución en Europa, se trasladaron al Nuevo Mundo.
Por otro lado, la fe oficial en Francia era la católica, y la mayor parte de los colonos y misioneros que llegaron al nuevo mundo intentaron transmitir e imponer sus creencias.
En ambos países, aunque sobre todo en Inglaterra, había leyes persecutorias contra los creyentes de las religiones no oficiales, leyes aplicables en los nuevos territorios.
Por ello, en los dos imperios coloniales temían por la seguridad de sus ciudadanos si caían bajo dominio enemigo, pues el predominio de uno u otro supondría la mayor difusión de sus creencias.





Expulsión de los Acadians 1755.
Aproximadamente 10,000 acadianos fueron deportados. Fueron enviados a muchos puntos alrededor del Atlántico. Grandes cantidades fueron desembarcadas en las colonias inglesas, otras en Francia o el Caribe, entre 1755 y 1763,
Los acadios habían vivido en el territorio de Nueva Escocia desde la fundación de Port-Royal en 1604.
En 1730, las autoridades británicas persuadieron a los acadianos a jurar, si no lealtad, al menos neutralidad en cualquier conflicto entre Gran Bretaña y Francia.
Pero a lo largo de los años, la posición de los acadianos en Nueva Escocia se volvió cada vez más precaria. Francia elevó la apuesta al construir la gran fortaleza de Louisbourg en Cape Breton Island.
En 1749, los ingleses contrarrestaron esta amenaza estableciendo una base naval en Halifax.
En 1751, los franceses construyeron Fort Beauséjour en el istmo de Chignecto y los ingleses respondieron con el fuerte Lawrence, a tiro de piedra.
Mientras que los gobernadores británicos anteriores habían sido conciliadores con los acadianos, el gobernador Charles Lawrence estaba dispuesto a tomar medidas drásticas. Vio la cuestión Acadiana como un asunto estrictamente militar.
Después de que Fort Beauséjour cayó ante las fuerzas inglesas en junio de 1755, Lawrence notó que había unos 270 milicianos acadios entre los habitantes del fuerte, tanto por su neutralidad declarada.
En reuniones con Acadians en julio de 1755 en Halifax, Lawrence presionó a los delegados para tomar un juramento de lealtad sin reservas a Gran Bretaña. Cuando se negaron, los encarceló y dio la fatídica orden de deportación.
Lawrence tenía un fuerte apoyo en su Consejo de inmigrantes recientes de Nueva Inglaterra, que codiciaban las tierras de Acadia.
En el otoño de 1755, unos 1.100 acadios se encontraban a bordo de los transportes de Carolina del Sur, Georgia y Pensilvania.
Charles Lawrence, Vicegobernador de Nueva Escocia a fines de 1753
Cuando el gobernador Peregrine Thomas Hopson se fue el 1 de noviembre por problemas de salud, subio al cargo de vicegobernador Charles Lawrence. Permaneció gobernador hasta su muerte en 1760.
Él atrajo la desconfianza de los franceses. Los acadianos de Nueva Escocia se convirtieron en súbditos británicos después del Tratado de Utrecht, en 1713.
Charles Lawrence, militar, y vicegobernador, nace el 14 de diciembre de 1709, en Plymouth, Londres y muere el 19 de octubre de 1760 (a los 50 años) en Halifax. Participó en:
  • Guerra de Sucesión de Austria.
  • Guerra de la Conquista, Batalla de Fort Beauséjour.
  • Batalla de Chignectou (en), Batalla de Fonteno.
  • Guerra Anglo-Micmac, Sitio de Louisbourg

NACIMIENTO DE LA DEMOCRACIA
El 2 de octubre de 1758, la primera Asamblea General de representantes fue elegida en Halifax, Nueva Escocia, en lo que ahora es Canadá, en el Palacio de Justicia en Halifax.
La primera asamblea
En el mismo año, Inglaterra otorgó el autogobierno a la colonia. El gobierno recién formado de un gobernador, un consejo y una asamblea general.
El Gobernador y el Consejo resolvieron proporcionar la elección de dieciséis miembros para la provincia de New Brunswick, que todavía formaba parte de Nueva Escocia.



LA LUCHA POR UN CONTINENTE
El 13 de septiembre de 1759, escenificó la lucha conocida como la Batalla de las Llanuras de Abraham, en la cual los británicos bajo el mando de James Wolfe derrotaron a los franceses que eran comandados por Louis-Joseph de Montcalm, marcando el final del Imperio francés en América.
Las llanuras de Abraham son una meseta que está ubicada al suroeste de la ciudad de Quebec en Canadá.
Tras retirarse de Quebec tras el desastre de las Llanuras de Abraham el 13 de septiembre de 1759, el ejército francés se reagrupó en Montreal bajo el general Lévis. Mientras, la guarnición inglesa dirigida por Murray sufrió hambrunas a finales de 1759 en Quebec.




Capitulación de Montreal 1760
Con la capitulación de Montreal, es la ciudad francesa más grande de América que pasa a formar parte de otra cultura, la cultura inglesa.
La capitulación de Montreal le ha valido a la ciudad que se salve. El propio tratado fue escrito en francés, idioma Amherst también es utilizado por el intercambio con los vencidos hasta que el Tratado de París de 1763.
La capitulación de Montreal ante los británicos, el 8 de septiembre de 1760, completó efectivamente la conquista de Nueva Francia por parte de Gran Bretaña en la Guerra de los Siete Años (la guerra misma continuaría hasta 1763, momento en que la colonia francesa se convirtió formalmente en posesión británica).
Durante el verano de 1760, las fuerzas británicas avanzaron por el río San Lorenzo desde Quebec, río abajo desde el lago Ontario y río Richelieu, llevando a los franceses y sus Primeras Naciones de vuelta a la isla de Montreal.
Los Artículos de Capitulación de Montreal es un documento dedicado a la rendición de la ciudad de Montreal durante la Guerra de los Siete Años. Se negocian entre el gobernador general de Nueva Francia, Pierre de Rigaud de Vaudreuil y el general de división Jeffery Amherst en nombre de las coronas francesa y británica.
La firma del documento, que está escrita en francés, tuvo lugar el 8 de septiembre de 1760 bajo la carpa del campamento británico frente a la ciudad de Montreal, que accedió a capitular.
La consecuencia inmediata de esta firma es el retiro del ejército francés y el establecimiento de un régimen militar británico sobre el país, que se extiende hasta febrero de 1763, cuando el Rey de Francia finalmente cede ante el Rey de Gran Bretaña.
Se garantizaban los derechos de propiedad privada y la ley civil según la costumbre de París, así como la libertad de practicar el catolicismo. El artículo 40 garantizaba los derechos de Francia y sus aliados a sus propiedades y misioneros.
Los historiadores han estado eternamente agradecidos de que Vaudreuil también haya pedido que se protejan los archivos de la administración francesa.
La Capitulación de Montreal tenían una importancia adicional en el derecho internacional. Lord Mansfield, Lord Chief Justice of England, dictaminó en 1774 que los artículos de capitulación tenían la fuerza de un tratado internacional a menos que se rescindiera específicamente.



La importancia de la hidrografía para el comercio y la guerra

James Cook, se dedicó a la cartografía de la desembocadura del río San Lorenzo, lo que permitió al general James Wolfe dirigir su ataque decisivo contra las llanuras de Abraham.
Cook pasó la mayor parte de la Guerra de los Siete Años en aguas de América del Norte y participó en su primera campaña frente a Louisbourg, Île Royale (Isla Cape Breton), donde, como maestro de 60 cañones, el Pembroke, asistió a la rendición de la fortaleza al ejército de Amherst en julio de 1758.
Siendo conscientes del asalto inminente en Quebec, aparentemente pasaron gran parte de ese invierno dibujando un mapa preliminar del Golfo y el río San Lorenzo lo más satisfactoriamente posible Cook y Holanda, de acuerdo con los mapas mediocres que existieron en el área.
La espectacular llegada de Wolfe y Saunders a Quebec el verano siguiente solo fue posible gracias al cuidado con el que maestros de barcos británicos, incluido Cook, exploraron un canal en la tortuosa navegación del San Lorenzo, que la gran flota de buques de guerra y transportes podría pasar con seguridad.
En abril de 1763, el Almirantazgo, al encontrarlo "una persona muy hábil en plantear planes", le encargó que trazara el mapa de la costa de Terranova. Cuando Cook regresó a Inglaterra para el invierno de 1767-1768, su trabajo en Terranova estaba lejos de estar completo; sin embargo, nunca regresó a la costa atlántica de América del Norte.
Cook había realizado levantamientos hidrográficos de la costa desde Mount St. Elias (en la frontera de Alaska / Canadá) hasta el estrecho de Bering y más allá. Al sur del Monte St. Elias, se había detenido, junto con los exploradores españoles de 1774 y 1775, a lo largo de una costa que los europeos no habían visitado antes.
Es cierto que Cook no fue el primer explorador en realizar muchas paradas a lo largo de la costa noroeste. Sin embargo, él y sus oficiales fueron los primeros en revelar al mundo, a través de historias, mapas y dibujos, dónde habían estado y qué habían visto [V. James King; John Webber].
Ahora, por primera vez, el público en general y los comerciantes de Europa y Estados Unidos se sintieron atraídos por la costa noroeste, cuyos grandiosos paisajes y habitantes se hicieron familiares para los lectores del último viaje de Cook.
La búsqueda del castor había atraído a individuos de la costa este del continente casi hasta las Montañas Rocosas; ahora se apresuraba a equipar expediciones marítimas a la costa noroeste [V. James Hanna; John Kendrick].
Las empresas comerciales de la década de 1780 tuvieron que revelar que Cook había cometido un error en 1778 al suponer que estaba en tierra sin interrupción entre Cape Flattery y Alaska.
Sin embargo, fue particularmente apropiado que el inglés que realizó el estudio hidrográfico definitivo del siglo XVIII en la costa occidental de Canadá fue Vancouver, que había navegado con Cook en su segundo y tercer viaje; sintió que su trabajo detallado completó el esquema esbozado por su excapitán.

COOK, JAMES, oficial naval, hidrógrafo y explorador, nacido el 27 de octubre de 1728 en Marton-in-Cleveland (Marton, North Yorkshire, Inglaterra), murió el 14 de febrero de 1779 en Kealakekua Bay, Sandwich Islands, Hawaii.
 Capitán naval británico, navegante y explorador que navegó por las vías marítimas y costas de Canadá (1759 , 1763-1767) y condujo tres expediciones al Océano Pacífico (1768-1771, 1772-1775, 1776-1779)
que van desde los campos de hielo de la Antártida hasta el Estrecho de Bering, y desde las costas de América del Norte hasta Australia y Nueva Zelanda.


SIGLO  XVIII
Año
Área/Colonia
Población 
Notas
1705
Newfoundland
520
Población francesa sólo
1706
Nueva Francia
16.417
Cubriendo el territorio que ahora se encuentra en parte en los Estados Unidos de América y en parte en Canadá.
1712
Nueva Francia
18.440
Casados
- 2.786 hombres, mujeres 2.588.
Solteros
- 6.716 machos y hembras 6.350.
1718
Nueva Francia
22.983
Los hombres 3.662.
Mujeres 3.926.
Solteros - 7.911
machos y hembras 7.484.
1720
Isla San Juan
(
Isla del príncipe Eduardo)
100
17 familias
1730
Nueva Francia
33.682
Hombres 6.050.
Mujeres 5.728.
Solteros 11.314.
machos y hembras 10.590.
1736
Aborígenes
Naciones Unidas
17.575
Población estimada de Primeras Naciones en la nueva Francia que están ahora en Canadá-
 Abenakis 2.950
- Algonquinos, Ottawas, Potawatomi, Saulteaux y Cris 11.475
- Wyandot- Huron 1.300
- Iroquois 1.850.
1737
Nueva Francia
39.970
Casado
- hombres 7.378, mujeres 6.804.
Soltero
- 13.330 machos y hembras 12.458.
1741
Newfoundland
6.000
Sólo población inglesa.
1749
Nova Scotia
2.544
-Casados, 509; mujeres 509.
Soltero - hombres, 660; mujeres, ?
Los niños chicos, 228;
chicas, 216.
Sirvientes-hombres, 277;
mujeres, 142.[39]
1749
Île-Royale
(
Cape Breton)
1.000
Sólo la población francesa.
1749
(Continente acadienseNuevo Brunswick)
1.000
Sólo la población francesa.
1749
Acadian península
13.000
Sólo la población francesa.
1749
St John Island
(Isla del príncipe Eduardo)
1.000
Sólo la población francesa.
1752
Acadia (non-francés)
4.203
Británica y alemanes sólo población.
Hombres de más de dieciséis años de edad, 574.
Mujeres de más de dieciséis años de edad, 607.
Los niños chicos, 1.899;
Niños niñas, 1.123.
1760
Nueva Francia
70.000
Expulsión de los acadianos fue resultantes con 12.000 a 18.000 (tres cuartos de la población Acadian trasladados por la fuerza entre 1755 a 1764)
1765
Provincia de Quebec (1763 – 91)
69.810
Poblaciones de francés e inglés.
1775
Provincia de Quebec (1763 – 91)
90.000
Poblaciones de francés e inglés.
1785
Newfoundland
10.244
Poblaciones de francés e inglés.
1790
Nova Scotia
30.000
Poblaciones de francés e inglés.
1797
St John Island
(Isla del príncipe Eduardo)
4.500
Poblaciones de francés e inglés.


La provincia de la bahía de Massachusetts bajo el gobierno de William Shirley
Fue una colonia de la Corona británica establecida el 7 de octubre de 1691 en la América británica por Guillermo III de Inglaterra y María II de Inglaterra, los monarcas conjuntos del Reino de Inglaterra y del Reino de Escocia.
Fue establecido el 14 de mayo de 1692 y contó con la antigua colonia de la bahía de Massachusetts y la colonia de Plymouth, además de la provincia de Maine, Martha's Vineyard, Nantucket, y lo que hoy son las provincias canadienses de Nueva Escocia y Nuevo Brunswick.
William Shirley (2 de diciembre de 1694 en Preston, Reino Unido y muere el 24 de marzo de 1771 en Roxbury, Estados Unidos) fue un administrador colonial británico que sirvió como gobernador de la provincia de la bahía de Massachusetts (1741-1749 y 1753-1756) y gobernador de la Bahamas en la década de 1760.
Shirley fue nombrado comandante temporal de las fuerzas británicas en América del Norte, además de su posición de gobernador de Massachusetts y durante este tiempo, sus tropas apoyaron a Charles Lawrence en la deportación de los acadianos.
Fue el arquitecto, junto con Charles Lawrence, del Grand Mudanza, el desplazamiento forzado de más de 12,000 acadianos de Nueva Escocia en 1755.
Algunos historiadores consideran que este incidente fue uno de los primeros ejemplos de genocidio. Cuando algunos de los barcos ingresaron al puerto de Boston en diciembre de 1755, Shirley dio órdenes de no desembarcar de los acadios. Durante tres largos meses de invierno, la mitad de los acadianos murió a bordo de barcos ingleses, de frío y desnutrición.
La provincia de Nuevo Hampshire obtuvo su independencia de la bahía de Massachusetts en el momento de la creación de la provincia de la bahía de Massachusetts, y Maine siguió siendo parte de Massachusetts hasta 1820.
El gobierno real de la provincia de la bahía de Massachusetts existió hasta aproximadamente el 7 de octubre de 1774.
Desde 1691, la historia de la provincia de la bahía de Massachusetts se considera generalmente la mismo que la de Massachusetts. La "Carta de Guillermo y María" de 1691 fue enmendada por la carta explicativa de Jorge I de Gran Bretaña, que prolongó los derechos originales aprobados a la colonia.
La constitución o forma de y aprobada por los delegados nueve meses más tarde, en junio de 1780, para entrar en vigencia "el último miércoles del próximo mes de octubre".





La guerra de los Siete años (1756-1763)
Supuso la consolidación del Reino de Gran Bretaña en Norteamérica por la explusión del Reino de Francia del Canadá y del territorio de Luisiana de la margen oriental del río Misisipi, así como la obtención de los derechos franceses de exploración en la India y la incorporación de la Florida Española en 1763.
Tras las guerras anglo-holandesas el imperio de Inglaterra consiguió controlar Nueva Àmsterdam (después llamada Nueva York).
Durante la Guerra de los Siete años, los ingleses vencieron a los franceses se quedaron con Nueva Francia, en 1760.
Las Trece Colonias eran un grupo de colonias británicas en la costa este de América del Norte, fundadas en los siglos XVI y XVII que declararon su independencia en 1776 y formaron los Estados Unidos. Eran (de norte a sur): Massachusetts, Nuevo Hampshire, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Pensilvania, Nueva Jersey, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia, así como de las provincias marítimas de Canadá.


Revuelta del jefe indio Pontiac 1763.
Fue una guerra comenzada por los indios de Norteamérica, quienes estaban insatisfechos con las políticas inglesas en la zona de los Grandes Lagos tras su victoria en la guerra franco-india (1754-1763).
Guerreros de numerosas tribus se unieron al levantamiento en un esfuerzo de expulsar a los soldados y colonos británicos de la región. El nombre de la guerra viene del jefe nativo más importante del conflicto: Pontiac, líder de los ottawa.
La guerra comenzó el mes de mayo de 1763 cuando los indígenas, alarmados por las imposiciones del general Jeffrey Amherst, atacaron varios fuertes y asentamientos ingleses. Destruyeron ocho fuertes y mataron y capturaron a cientos de colonos, con lo que consiguieron que muchos otros huyeran de la región.
En el que es quizás el incidente más conocido de la guerra, los oficiales británicos en Fort Pitt intentaron infectar, al grupo de indígenas que los asediaba, con mantas que habían cubierto cuerpos de enfermos de viruela.
Las hostilidades acabaron dos años después, cuando las incursiones del Ejército inglés llevaron a las negociaciones de paz. Los indios fueron incapaces de expulsar a los británicos, pero el levantamiento consiguió que el Gobierno inglés modificase su política hacia los indígenas.
El gobierno inglés quería evitar la violencia racial, para lo que redactó un Decreto Real en 1763, mediante el cual se delimitaban las fronteras entre las tierras de los colonos y las de los indios.


LA GAZETA DE QUEBEC
Desde la fundación del primer diario, La Gazette de Québec / The Quebec Gazette, en junio de 1764, hasta comienzos del siglo XIX, la publicación bilingüe domina completamente.

El 21 de junio de 1764, William Brown y Thomas Gilmore publicaron en la ciudad de Quebec el primer número de The Quebec Gazette.
Bajo el régimen francés, se enumeran algunos testamentos para establecer una imprenta. Las comunidades religiosas, como los jesuitas en 1665 y los sulpicianos en 1683, fueron los primeros en tomar tal proyecto.
Más tarde, los gobernadores Roland-Michel Barrin de La Galissonière, en 1748, y luego Jacques-Pierre Taffanel de La Jonquière, en 1751, hacen la solicitud a las autoridades monárquicas, para importar una prensa.
 En agosto de 1763, William Brown y Thomas Gilmore, empleados de la impresora-bibliotecaria William Dunlop en Filadelfia, se unieron para publicar un periódico en la ciudad de Quebec.
Apoyados por el gobernador James Murray, e informados de la ausencia de una impresora en esta ciudad, la ven como una oportunidad de negocios.
Mientras Gilmore está en Londres para adquirir el equipo para este proyecto, Brown viaja a la ciudad de Quebec para anunciar el próximo periódico y solicitar suscripciones.
 Las impresoras esperan captar la atención de al menos 300 suscriptores, pero solo reciben 143 suscripciones, lo que compromete la viabilidad del negocio desde el principio.
Gracias a la ayuda financiera otorgada por el gobernador, sin embargo, abrieron una tienda en Saint-Louis Street y publicaron, el 21 de junio de 1764, el primer número de su periódico semanal, al que llamaron The Quebec Gazette.
El primer número de The Quebec Gazette consta de cuatro páginas separadas en dos columnas; el de la izquierda contiene el texto original en inglés y el de la derecha tiene una traducción al francés.
En un artículo titulado "Impresoras para el público", Brown y Gilmore describen los objetivos de su publicación, que esperan sean pedagógicos y emancipados de los debates partidarios.
El cuerpo del periódico está compuesto por varias noticias internacionales y termina con algunos comerciales y un anuncio del Comisionado de Aduanas de Su Majestad en Londres.
Las autoridades coloniales usan rutinariamente La Gazette de Québec como correa de transmisión. En octubre de 1764, Murray lo convirtió en la herramienta oficial de difusión del gobierno y obliga a los sacerdotes a suscribirse para que lean el domingo y las diferentes opiniones y ordenanzas publicadas allí.

https://news.google.fr/newspapers?nid=F_tUKv7nyWgC&hl=fr


Ley de sellos de 1765.
Para los políticos británicos que hubieron de buscar nuevas fuentes de ingresos para recuperar los inmensos gastos producidos por la Guerra de los Siete Años, las colonias de Norteamérica parecían la solución ideal, tanto por razones políticas como por razones económicas.
Siendo colonias ricas y prósperas, y sin haber tenido que hacer frente a fuertes impuestos en ningún momento de su historia, los británicos pensaron que los americanos no se opondrían a pagar un impuesto para asegurar su defensa. Argumentaron que los colonos americanos se habían beneficiado indudablemente de la expulsión de los franceses de Canadá, y que ahora, en un momento de clara necesidad, no iban a dudar en ayudar a la Madre Patria.
 De hecho, con la única excepción de William Pitt, un popular líder de la oposición parlamentaria, no hubo ningún político británico prominente que se opusiera al derecho británico de gravar con impuestos a sus colonias americanas. La única dificultad para llevar a cabo el proyecto era encontrar una manera de forzar a los colonos a pagar esos impuestos, de forma que no pudieron evitarlos, pues era ya común que aquellos evadieran los cargos aduaneros por medio del soborno y el contrabando.
Las leyes del timbre ingleses proveyeron un precedente, y en 1764, tras aprobar toda una serie de requerimientos legales, el representante del tesoro George Greenville anunció planes para imponer un mismo impuesto para América, que se empezaría a aplicar al año siguiente. La ley consistía en el establecimiento de un gravamen a todo procedimiento administrativo, burocrático o editorial, impuesto que cobraría el Parlamento.
Los americanos dieron por respuesta negativa, argumentanto que si bien las colonias no estaban representadas en el Parlamento británico, este órgano no tenía derecho alguno a cobrarles impuestos. “No taxation without representation”, o “no impuestos sin representación”, fue el lema esgrimido por los colonos, un lema basado en toda una larga tradición anglosajona.
Un Greenville cada vez más airado respondió que todos los británicos estaban representados en el Parlamento, aunque no por ello todos tuvieran que votar. Su argumento fue el que impulsó la aplicación definitiva de la ley, aprobado por el Parlamento con una ventaja de 249 votos a favor frente a 51 en contra.
La reacción americana no se hizo esperar. Parcialmente coordinada por grupos de resistencia que se hicieron llamar los Hijos de la Libertad, fue inmediata, enormemente respaldada, y violenta. Los grupos rebeldes impidieron a los distribuidores la firma de cualquier actividad burocrática, y a los gobernadores la emisión de bandos y todo tipo de procedimientos administrativos. Sin actividad comercial ni burocrática, el impuesto no podía aplicarse.
La repulsa al pago de impuestos fue interpretada como una derrota por Inglaterra, tensó enormemente las relaciones entre colonias y metrópoli, fortaleció a las primeras y debilitó flagrantemente la imagen de la segunda. Puso en juego, en definitiva, los principales ingredientes para el estallido de la Guerra de Independencia.

















miércoles, 4 de abril de 2018

Historia del Canada y el Quebec de 1700 a 1750.

 LA GRAN PAZ DE MONTREAL 1701.

  • Significó el final de las Guerras de los Castores (su principal motivación era monopolizar el comercio de piel de castor para su venta en Europa).
  • Negociaciones anteriores en 1698 y 1699 habían fracasado por la diplomacia británica.
  • Finalmente, después de una exitosa incursión francesa en Iroquia, se reiniciaron conversaciones definitivas de paz en mayo de 1700 en territorio onondaga.
  • Fue firmado el 4 de agosto de 1701,

La Gran Paz de Montreal, fue un tratado de paz firmado entre las autoridades coloniales de Nueva Francia, encabezadas por el gobernador Louis-Hector de Callière (1648-1703), y mil trescientos representantes de treinta y nueve pueblos indígenas.

Los francesesen alianza con hurones y algonquinos, consiguieron mantener dieciséis años de paz y fructífero comercio antes del siguiente conflicto con la Confederación Iroquesa.

La Confederación se mantuvo neutral durante la Guerra de la Reina Ana (de Gran Bretaña e Irlandaa pesar de que en 1710 los británicos les ofrecieron una alianza contra los franceses (recibiría en Londres la visita de cuatro jefes iroqueses, entre los que se encontraba el mohawk Hendrick Tejonihokarawa). 

 "La civilización española aplastó al indiola civilización inglesa lo despreció y lo abandonóla civilización francesa lo abrazó y lo valoró" (esto escribió en el siglo XIX el historiador estadounidense Francis Parkman).

Parkman se refirió al período entre aproximadamente 1530 y 1760 cuando Francia tuvo la mayor colonia europea en América del Norte, un territorio conocido como Nueva Franciaque luego sería cedida o perdida a los británicos y los españoles.

Gran parte de ese período se caracterizó por la violencia entre las potencias europeas y los aborígenes y por las cruentas guerras entre las distintas tribus, en particular entre los hurones, aliados de Franciay los iroquois, aliados primero con los Países Bajos y luego con el Reino Unido.





DETROIT ESTABLECIDO.

El 24 de julio de 1701, veinticinco canoas se detuvieron al pie de un acantilado alto que discurría a lo largo de una parte estrecha del río Detroit, cerca de donde se encuentra actualmente Hart Plaza.

El explorador francés Antoine de la Mothe Cadillac y su grupo de cincuenta artesanos, cincuenta soldados y dos sacerdotes comenzaron la construcción de Fort Ponchartrain du Detroit, comienzo del lo que sería, años más tarde, la ciudad de Detroir. Sin embargo, el dominio francés de los primeros años dio paso al dominio británico en 1760.

El francés Antoine de la Mothe Cadillac (Antoine Laumet) Nació el 5 de marzo de 1658 en Saint-Nicolas-de-la-Grave, Tarn y Garona y muere el 16 de octubre de 1730 en Castelsarrasin, Tarn y GaronaSu nombre se le da a la famosa marca estadounidense de automóviles en 1902, después de la conmemoración del bicentenario de la fundación de Detroit.

Llegado a los 25 años a la “América”Antoine Laumet, cambió su identidad y se convirtió en el padre Antoine de Lamothe-Cadillac. Aventurero y visionario, comandante de Fort Michillimakinac en 1694, fundó Fort Pontchartrain Detroit en 1701También ocupó el puesto de gobernador de Luisiana y después, regresó a Francia, donde fue nombrado gobernador de Castelsarrasin.







LA GUERRA DE LA SUCESIÓN ESPAÑOLA COMIENZA.

El conflicto dinástico se convirtió en una feroz guerra internacional que decidiría para siempre los destinos de toda Europa. Este conflicto marcó el punto final para España como potencia hegemónica en Europaconvirtiéndose a partir de entonces en una potencia de segunda fila.
Duró entre los años 1701 hasta 1713 con la firma de Tratado de Utrecht.

El conflicto sucesorio se convirtió además en una verdadera Guerra Civil entre la Corona de Castilla y la Corona de Aragón, que se saldó con la perdida de los históricos fueros aragoneses y catalanes.

La Guerra de Sucesión Española fue un conflicto dinástico español que se inició tras la muerte sin descendencia del rey Carlos II de España.

El trono de España correspondía a Felipe V de Borbón, nieto del rey francés Luis XIVpero el miedo de muchas potencias europeas a una unión dinástica entre Francia y España generó que apoyaran al archiduque Carlos de Austria en sus pretensiones al trono español.

España en el siglo XVI era de una de las principales potencias europeas abarcando un amplio territorio partiendo desde España, las colonias de América, Milán, Nápoles, Sicilia, Cerdeña y los Países Bajos.

Sin embargo, a fines del siglo XVII era Francia la potencia europea mientras que España durante el reinado de Carlos II de Habsburgo entra en decadencia a lo que se le suma que, tras su muerte, dejaba el trono sin heredero.

En el Tratado de Utrecht de 1713 se constata el inicio de la preponderancia de Inglaterra y el ocaso de Francia, como muestra Inglaterra que se quedó con Gibraltar y Menorca, el tráfico de esclavos africanos y la posibilidad de comerciar con la América española.
España con Francia en declive debe entregar al imperio austriaco las plazas fuertes que todavía conservaba en los Países bajos, así como el Milanesado, la Toscana, NápolesSicilia y Cerdeñaa Portugal se le devuelve la colonia de Sacramento que en 1750 fue conquistada por Españatodo a cambio de que las potencias europeas reconocieran definitivamente a Felipe V como rey de España.
El Tratado de Utrecht restableció la paz en 1713 pero Francia tuvo que ceder el territorio de Hudson Bay, Newfoundland y Acadia. Los franceses se quedaron con la isla Cape Breton y las colonias del interior.



Unión de Inglaterra y Escocia 1707
Los siguientes años del reinado de Ana estuvieron marcados por las tentativas de convertir a Inglaterra y Escocia en un solo reino.

La firma del Acta de Unión de 1707 trae consigo la desaparición del Reino de Inglaterra y del Reino de Escocia y la creación del Reino de Gran Bretaña, disolviéndose así los parlamentos de cada uno de estos dos reinos y estableciendo el Parlamento del Reino Unido con sede en el Palacio de Westminster.

El Acta de Unión de 1707 fue una serie de leyes aprobadas por los parlamentos de los reinos de Inglaterra y Escocia, para implementar el Tratado de Unión entre ambos países.

El Reino de Escocia, fue un estado en el noroeste de Europa, que existió entre los años 843 y 1707. Ocupaba el tercio norte de la isla de Gran Bretaña (actual posición de Escocia), compartiendo frontera terrestre al sur con el Reino de Inglaterra (con el que se unió para formar el Reino de Gran Bretaña, en los términos del Acta de Unión, en 1707). Limitaba con el mar del Norte al este, el océano Atlántico al norte y oeste, y el canal del Norte y el mar de Irlanda al suroeste.

En 1704 fue aprobada en Escocia el Acta de Seguridaden donde se estipulaba que, si la reina moría sin descendencia, se concedería a los Estados el poder de elegir al siguiente monarca escocés de entre los descendientes protestantes de la casa real de Escocia.

La persona elegida por los Estados no tenía que ser necesariamente la misma que subiera al trono inglés, a menos que varias condiciones religiosas, económicas y políticas fueran aceptadas por el elegido.

Aunque no era lo políticamente más conveniente, el Acta obtuvo el asentimiento real cuando el Parlamento Escocés amenazó con retirar las tropas escocesas del duque de Marlborough en Europa y negarse a pagar los impuestos.

El Parlamento Inglés —que temía que una Escocia independiente restaurara la Alianza de Auld con Francia— respondió con el Acta de Alienación (1705), que impuso grandes sanciones económicas y por la cual los súbditos escoceses serían declarados extranjeros (quedando con el grave peligro de perder las propiedades que tuvieran en Inglaterra), a menos que Escocia aprobara el Acta de Seguridad o aceptara la unión con Inglaterra.

Los Estados eligieron la segunda opción, y se designaron comisionados para negociar los términos de la unión.

Los Artículos de la Unión fueron aprobados por los comisionados el 22 de julio de 1706, y fueron aceptados por el Parlamento Escocés (pese a una oposición abrumadora de la mayoría de escoceses) el 16 de enero de 1707.

De acuerdo con el Acta, Inglaterra y Escocia se convirtieron en un solo reino llamado Gran Bretaña el 1 de mayo de 1707.



La ciudad fortificada de Louisbourg


En el siglo XVIII, Louisbourg era la importante capital estratégica de la colonia francesa de Île Royale (isla Cape Breton). Es el escenario de dos asientos militares importantes, en el contexto de las guerras franco-británicas que implican el dominio de América del Norte.

La caída de Louisbourg en manos de los británicos en 1758 allanó el camino para la conquista de Quebec y el fin del gobierno francés en América del Norte.

Fundación, 1713
Durante los siglos XVII y XVIII, Francia y Gran Bretaña lucharon por el control territorial del Atlántico canadiense y el control sobre la valiosa pesca de bacalao de sus costas.

Bajo el Tratado de Utrecht (1713), Gran Bretaña tomó el control de los territorios franceses de Terranova y Acadia (continente de Nueva Escocia). El mismo año, los franceses colonizaron la Isla Royale (Cabo Bretón) y fundó las obras de fortificación de Louisbourg desde 1719.

Estratégicamente ubicado en el extremo norte de la Isla Royale se encuentra en la entrada del Golfo de San Laurent, Louisbourg está diseñado para mantener el acceso a Nueva Francia.

La fortaleza, cuya construcción tomó más de 24 años, es construido por ingenieros militares bajo Jean-François Verville, y más tarde Stephen Verrier, de acuerdo con Sebastián dibujos Prestre Vauban, ingeniero en jefe del rey Luis XIV de Francia .

Alcanzando casi once metros de espesor en algunos lugares, sus paredes tienen nueve metros de altura y miran hacia un foso profundo, mientras se domina el mar en tres lados.
La fortaleza puede acomodar hasta 148 armas de fuego, aunque este número nunca se alcanza.
Otros emplazamientos de cañones alrededor del puerto de Louisbourg y Battery Island protegen el acceso desde el mar.

El suelo en el lado de Louisbourg del continente se considera demasiado pantanoso para permitir que el enemigo despliegue el poder. artillería pesada dentro del alcance de las paredes. Louisbourg se considera así inexpugnable.

La población de colonos en la ciudad, en parte derivada de Nueva Francia pero también de la misma Francia, superó la marca de 2.000 habitantes en 1740, e incluso la duplicó en la década de 1750.

Aunque su gobernador está subordinado al Gobernador General de Nueva Francia establecido en la ciudad de Quebec, Île Royale funciona como una colonia separada. Su guarnición militar y su importancia como puerto pesquero y comercio lo convierten en el centro del poder francés en la región.

24 de de mayo de, 1744, a bordo de una flota de 17 barcos bajo el mando del capitán Francois du Pont Duvivier, un destacamento de soldados Luisburgo lanzó un ataque sorpresa en la pequeña fortaleza y la colonia Inglés en Grassy Island, cerca de Canso (ubicado en lo que ahora es tierra firme de Nueva Escocia), obligando a su guarnición británica a rendirse. Los franceses aniquilan la colonia y encarcelan a los habitantes británicos. Mientras los británicos esperan para regresar a Boston como parte de un intercambio de prisioneros, los oficiales entre ellos pueden mudarse libremente a la ciudad. No dejan de notar las debilidades de la llamada "fortaleza inexpugnable".

El primer asedio de Louisbourg comenzó el 11 de mayo de 1745. William Pepperell ocupó lugares estratégicos cerca de la fortaleza, mientras que los barcos de Peter Warren impusieron un bloqueo al puerto. El ejército colonial utiliza trineos para transportar artillería sobre terrenos pantanosos a puntos de proyección, desde donde los cañones pueden bombardear la ciudad y golpear las murallas de la fortaleza.

Llevando suministros vitales y refuerzos, el buque de guerra francés Vigilant es capturado por el escuadrón de Peter Warren. El 28 de junio, las murallas de Louisbourg ceden y el escuadrón está a punto de entrar en el puerto. A falta de suministros y municiones, y bajo la presión de los mercaderes de la ciudad que lo hacen capitular, el gobernador francés Louis DuPont Duchambon se rinde.

De vuelta a Francia en 1748, bajo los términos del Tratado de Aquisgrán, para disgusto de los colonos de Nueva Inglaterra, que ven esto como una traición del gobierno británico.

El nuevo gobernador francés, Augustin de Boschenry de Drucour, refuerza las defensas de Louisbourg y aumenta la guarnición a más de 3.500.



New Orleans

En 1762, la colonia fue cedida al Imperio español por un acuerdo secreto: el Tratado de Fontainebleau, que fue confirmado por el Tratado de París, pero ningún gobernador español (Antonio de Ulloa) llegó a tomar el control de la ciudad antes 1766.

Fundado en 1718 por Jean-Baptiste Le Moyne, Sieur de Bienville y colonos franceses, su nombre es elegido en honor del regente Felipeduque de Orleans.

El nombre de la ciudad fue elegido en honor del regente, Felipe, Duque de Orleans. Originalmente era un puesto comercial de la Compañía Mississippi, se convirtió en la capital de la Luisiana francesa en 1722.

En 1733, cuando Jean-Baptiste Le Moyne se convirtió en gobernador de Louisiana, Nueva Orleans tenía la reputación de una ciudad libre y alegre, con sus fiestas, su buena comida y bailes. A lo largo de este período, el francés sigue siendo el idioma oficial de la colonia: era el único idioma de los blancos y de “negros”, eran creolo hablantes (de base francés) y de los nativos americanos, sus propios idiomas.

Nueva Orleans se convirtió en la capital económica de Louisiana, exportando a Europa pieles, así como productos de plantación (índigo, tabaco).

Cedido al Imperio español y luego tomado por Francia, la ciudad fue definitivamente vendida a los Estados Unidos, con Luisiana, por Napoleón Bonaparte en 1803.




 España y Gran Bretaña en la guerra de 1739.

Tras un período de constantes tensionesGran Bretaña declara oficialmente la guerra a la Corona de España en 1739.

En 1713, tras la firma del Tratado de Utrecht que ponía fin a la guerra de Sucesión, Gran Bretaña consigue Gibraltar, Menorca y el derecho del “asiento de negros”.

Además, España le concede el llamado “navío de permiso”, que permitía a Gran Bretaña el comercio de las mercancías que pudiera albergar un único barco con capacidad para 500 toneladas. Todos los demás navíos que comercializaran en América se considerarían contrabando y, para evitarlo, España se reservó el “derecho de visita” tras el tratado de Sevilla (1729) en vista del abundante comercio contrabandista que tenía lugar en tierras americanas. Por este “derecho de visita” España podía inspeccionar y confiscar las cargas de los barcos que entraran en aguas españolas, a excepción del mencionado navío de permiso concedido a Inglaterra.

En una de estas inspecciones, que eran muy habituales y que acababan con numerosas confiscaciones de barcos “piratas”, un capitán español cortó la oreja de Jenkins, quien capitaneaba el barco, al tiempo que le espetaba “Ve y di a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”.

En 1737Inglaterra metía presión reclamando el intercambio de unas presas que habían hecho los guardacostas españoles, cuyo valor, según los ingleses, superaba los 570.000 pesos, cantidad que exigían se pagara al contado. Por otro lado, las cuentas pendientes respecto del Navío de Permiso y del Asiento de Negros seguían sin ser satisfechas por parte de los anglos. La tensión iba subiendo.


Años después del incidente, en 1738, Jenkins comparece ante la Cámara de los Comunes, oreja en mano, para relatar los hechos y avivar el ánimo belicista que ya reinaba en parte del parlamento inglés que pretendían declarar la guerra a España por sus tensas relaciones a causa del comercio en América.


Para 1738, Felipe V y el primer ministro inglés Robert Walpole intentaban calmar los ánimos en vano. Walpole era un ministro muy hábil para la expresión y el engaño, y dado a la teatralidad. Mientras concedía centenares de licencias de corso (navegación) para combatir a los guardacostas españoles, se flagelaba con una retórica alambicada ante los súbditos de su graciosa majestad en un contorsionismo de lo más hipócrita.

En la Cámara de los Comunes se exigía una respuesta armada contundente contra los españoles
El detonante de aquella explosiva situación tenía la peculiaridad de actuar con carácter retroactivo y se daría en una colisión accidental en alta mar años antes entre un capitán español y un contrabandista inglés que medraba por aquellos pagos. Julio León Fandiño le echaría el guante a un tal Robert Jenkins, granuja experto en todas las variantes de la delincuencia náutica. Pero el dato a tener en cuenta es que este abordaje inverso había ocurrido.

Siete años antes Julio León Fandiño Fandiño, capitán del bergantín la Isabela , había pillado in fraganti a Jenkins, quiso escarmentar al inglés cortándole una oreja, requisó la mercancía y se hizo con la propiedad de la nave . De vuelta a Inglaterra, Jenkins presentó una queja formal ante el rey Jorge II, que hizo caso omiso a las quejas del truhán.

Después, se exigía una respuesta armada contundente contra los españoles. El gobierno inglés ante tanta presión, buscaría una solución diplomática y el 14 de enero de 1739 su embajador en Madrid, Benjamin Keene, firmó el Convenio de El Pardo, sería rechazado en medio de abultados desórdenes públicos.

La prensa británica se encargaría de deformar el incidente de la oreja de Jenkins exagerando la crueldad española y pidiendo una respuesta enérgica, mientras las calles londinenses aparecían empapeladas con panfletos, incitando a la guerra contra España.

"El mar de las Indias libre para Inglaterra o la guerra", exclamaría finalmente Walpole arrojando la toalla. Era un 31 de agosto de 1739. Gran Bretaña pretendía dominar los maresLas proporciones, en cuanto a buques de diferentes puentes al iniciarse la guerra, oscilarían de cinco a uno con saldo desfavorable para España; estaríamos hablando de 256 navíos contra algo menos de sesenta.

A pesar de las carencias de la Real Armada, los británicos no consiguieron doblegar a los españoles en América, que es donde su golpe más beneficios les podía proporcionar. Tampoco pudieron controlar todo el comercio americano, como era su pretensión, ni acabar con el imperio español, como era su deseo añejo.

Los servicios de inteligencia españoles funcionaron con gran eficacia. Tanto en Londres como en Jamaica, base de operaciones de la escuadra inglesa en el Caribe, los planes ingleses fueron descubiertos y transmitidos en tiempo y forma de manera eficaz, lo que en todo momento dio al ejercito y la marina española la posibilidad de organizarse con eficacia.

Al terminar la guerra del Asiento, en 1748 se retornó al statu quo anterior a la confrontación. La integridad territorial española permaneció como antaño.


En 1750 Gran Bretaña renunciaría al Navío de Permiso y al Derecho de Asiento a cambio de 100.000 libras. El Tratado de Aquisgrán cerraría una etapa en la que Inglaterra acabaría un fin de ciclo sin poder conseguir sus objetivos más allá de un acercamiento al mercado norteamericano mientras que España tendría oxígeno para otros sesenta años.



Forges de Saint-Maurice la industria pesada más grande de Canadá

La extracción de hierro comenzó en 1733, a unos 12 kilómetros del río Trois-Rivières. Una corriente que desemboca en el río St. Maurice proporciona energía hidráulica, y para fundir el mineral en los hornos, se utiliza carbón producido localmente (cortesía de Library and Archives Canada / C-4356).

La producción de hierro comenzó en 1738 y continuó de manera más o menos continua hasta el cierre de la fundición a fines del siglo XIX. La bancarrota de F.E. Cugnet, director de la compañía, llevó al estado a recuperar el control en 1742.

Forges Saint-Maurice (conocida como Forges du Saint-Maurice) es la industria pesada más grande de Canadá. Los depósitos de mineral de hierro de la región de Saint-Maurice cerca de TROIS-RIVIÈRES son desarrollados a una segunda compañía, con una concesión de monopolio (25 de marzo de 1730) y se benefician de los subsidios estatales, después del fracaso de la primera.

La compañía empleaba a más de 100 comerciantes y mujeres calificados. 300 a 400 trabajadores y produjeron hierro forjado y productos moldeados como ollas, sartenes y estufas. En 1747, los experimentos de fabricación de acero y fundición habían fallado.

Después del Tratado de París en 1763, la Corona británica se convirtió en el propietario.



 Enciclopedia de 1751.

Fue una enciclopedia general publicada en Francia entre 1751 y 1772, con suplementos posteriores, ediciones revisadas y traducciones. Tenía muchos escritores, conocidos como Encyclopédistes. Fue editado por Denis Diderot y, hasta 1759, coeditado por Jean le Rond d'Alembert.



Empresa editorial, filosófica y científica

Un proyecto editorial
Nació del proyecto del editor Le Breton de traducir la Cyclopaedia del inglés Chambers (publicada entre 1728 y 1742), ya que Diderot, en un principio, trabajaba únicamente como traductor. La Enciclopedia o Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios vio la luz como proyecto autónomo con el Prospectus de 1750, en el que Diderot, como director del proyecto, manifestaba su ambición de hacer el inventario de todo el conocimiento humano.

El destinatario era el pueblo y, por lo tanto, los suscriptores eran intelectuales, eclesiásticos, nobles y parlamentarios.

Un proyecto filosófico
El artículo ‘Enciclopedia’, redactado por Diderot y situado al principio del primer volumen después del discurso preliminar de D’Alembert, define el programa global de la obra: el proyecto de la Enciclopedia era el de reunir todos los conocimientos adquiridos por la humanidad, su espíritu, una crítica de los fanatismos religiosos y políticos, y una apología de la razón y la libertad de pensamiento. Diderot aúna el proyecto enciclopédico con la filosofía, que tiene en este siglo su máximo desarrollo.

Las corrientes filosóficas que mejor caracterizan la Enciclopedia, son el sensualismo y el empirismo, base fundamental de la filosofía de la Ilustración.


Diderot emplea la imagen del árbol tan apreciado por Descartes y por la escolástica medieval: desde las raíces hasta las últimas ramas, el conocimiento progresa y da sus frutos. La imagen es mordaz si se piensa que ese árbol es, por tanto, el del conocimiento.
La imagen bíblica del libro del Génesis se invierte, el proyecto antirreligioso se explicita. No sólo no se prohíbe el conocimiento, sino que además se afirma que éste está construido por el hombre, y que en él debe basarse para obtener la felicidad.